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El 8 de mayo, entre religiosidad y folklore, se repite el ritual del traslado de San Nicola, que tuvo lugar en el 1087 a obra de los famosos 62 marineros en sus misión de Myra a Bari.

La fiesta patronal de San Nicola es la cita más esperada del año de todos los fieles, para un San que une Oriente y Occidente. El icono del san, que llega del mar, es llevada a tierra y de aquí empieza la procesión con personajes en vestidos del siglo XI por  las calles de la Ciudad Vieja y el burgo Murattiano, hasta la plaza adyacente la Basílica de San Nicola

Plaza del Ferrarese y las calles adyacentes  son decoradas con flores y luces. Todo el desfile, formado por carabelas, caballeros y escenas dramáticas, cuenta la entera historia de San Nicola. La mañana siguiente la fiesta se abre, en cambio, con la Santa Misa celebrada por el arzobispo de Bari.

La estatua de San Nicola es expuesta en Plaza del Ferrarese, adornada de luces y flores, para celebrar la Santa Misa, luego es embarcada para quedarse en el mar por un entero día. La parte central de la celebración tiene lugar la mañana del ocho de mayo en la Basílica de San Nicola dónde se celebra  una última misa, siempre por el arzobispo de Bari,  también con los fieles de religión ortodoxa.

Al temes de la función, los sacerdotes y los fieles van en la cripta donde se encuentra la tumba del Santo. La solemne ceremonia acaba con l’ espectáculo de fuegos pirotécnicos. El día siguiente, a cierre de la fiesta, la estatua del San hace su vuelta en la Basílica.